Virgen Inmaculada Madre y Mediadora de las Gracias

 

La advocación o título con que la Virgen María es venerada en Onuva no es una nueva devoción, sino que recogemos la tradición de la iglesia.

 

“El año 1921, Benedicto XV (†1922), a petición del cardenal Desiderio José Mercier (†1926) concedió a toda la nación belga el oficio y la misa de Santa María Virgen Medianera de todas las gracias, para que se celebrara el día 31 de mayo. La Sede Apostólica concedió este mismo oficio y misa a muchas otras diócesis e institutos religiosos que se lo habían pedido, con lo cual la memoria de santa María Medianera se hizo casi general.

 

El Concilio Vaticano II, el año 1964, expuso ampliamente la función de Santa Maria en el misterio de Cristo y de la Iglesia y explicó cuidadosamente el significado y el contenido de la "mediación" de la Santísima Virgen: «La función maternal de María para con los hombres de ningún modo oscurece ni disminuye la Única mediación de Cristo, sino que muestra su eficacia. En efecto, cualquier influjo salvador de la santísima Virgen en los hombres nace, no de alguna necesidad objetiva, sino del beneplácito divino y deriva de la superabundancia de los méritos de Cristo, se apoya en la mediación de él, depende totalmente de ella, y de ella obtiene toda su eficacia; en modo alguno impide la unión inmediata de los creyentes con Cristo, sino que la favorece» (LG 60).

 

Finalmente, el año 1971, la Sagrada Congregación para el Culto Divino aprobó la misa que lleva por título Beatae Mariae Virginia Gratiae Matris ac Mediatricis que, en fiel armonía con la doctrina del Concilio Vaticano II, conmemora a la vez la función maternal y el papel mediador de la santísima Virgen (cf Proprium missarum Ordinis Fratrum Servorum Beatae Mariae Virginia, Curia General OSM, Roma 1972, pp. 36-37). Actualmente esta misa se celebra en muchos lugares el día 8 de mayo, y es la que aquí se ofrece, con algunas variantes y añadiéndole el prefacio.

 

El formulario, naturalmente, celebra en primer lugar a Cristo, «verdadero Dios y verdadero hombre, /...único Mediador,/ viviente siempre para interceder por nosotros» (Pf; cf. 1 Tm 2,5; Hb 7, 25; So, Dc). Pero también recuerda a la santísima Virgen, «madre y medianera de la gracia», porque Dios Padre, «por misterioso designio de (su) providencia» (Co; cf. Pf), la asoció a la obra de la redención humana (Cf. Co, Pf).

Madre de la gracia es la Virgen María, porque llevó «en (su) seno virginal al Dios y hombre verdadero» (Ant. Entr) y nos dio al mismo «Autor de la gracia» (Co; cf. Al).

 

Medianera de la gracia es la Virgen María, porque estuvo asociada a Cristo en la obra de procuramos la gracia suprema, esto es, la redención y la salvación, la vida divina y la gloria sin fin (cf. LG 61).

 

En el formulario la «mediación» de la santísima Virgen es rectamente interpretada como una «generosa entrega de amor de madre» (Pf) «de intercesión y de gracia, / de súplica y de perdón. / de reconciliación y de paz» (Pf)."

 

(Tomado de las misas de la Virgen María, publicado por Coeditores litúrgicos, 1987)

 

 

 


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