

Desde el 14 de Octubre, entronizamos la imagen de la Virgen de la Gracias, como un signo de la presencia de María que anticipe la labor de construir un hogar para pobres, que sea un pequeño vislumbre del reino del Dios para cuantos se acerquen a él.
Deseamos tener allí, como en Sevilla, como en El Salvador, como en Guatemala, un espacio de comunión con el dolor del hombre y un lugar de oración que sea señal de la Iglesia orante.